martes, julio 18, 2006

Las puertas abiertas

Me voy por un tiempo. Pero dejo las puertas abiertas.

Etiquetas:

jueves, julio 13, 2006

Malambruno y yo

Malambruno se ha ido apoderando de mí y de mis circunstancias. Ahora es madrileño, profesor y tiene hijas adolescentes...
En justa venganza yo me he apropiado de algunas de sus características. Ahora soy un gigante y soy escritor (mi mujer me mira con un nuevo brillo en los ojos).

Pero siempre es él quien escribe. Creo que también esta entrada la ha escrito Malambruno.

Etiquetas:

Sobre Malambruno

Malambruno era la máscara que me iba a liberar de la autocensura y del miedo al juicio de los demás. (Ponemos mucho de nosotros mismos en lo que escribimos y es difícil mostrarlo.)
No lo ha hecho.
Porque Malambruno, ahora, también se autocensura y tiene miedo al juicio de los demás.

Creo que es Malambruno quien ha escrito esta entrada.

Etiquetas:

martes, julio 11, 2006

Una pesadilla recurrente

A veces, notaba que la goma del pantalón del pijama no le dejaba digerir la cena; se lo quitaba y lo arrojaba a los pies de la cama; su esófago y su estómago mejoraban, y podía conciliar el sueño.
Pero, invariablemente, cuando esto sucedía, tenía desagradables pesadillas en las que de pronto, en las situaciones más inoportunas, descubría que no llevaba ni pantalón ni calzoncillos. La gente que le rodeaba parecía no advertirlo o disimulaba, y él también disimulaba y trataba de estirar la camisa, ocultarse detrás de una mesa o taparse con algún libro o revista... pero la vergüenza, al principio incomprensiblemente ligera, iba creciendo hasta que le abrasaba la piel.

Etiquetas:

viernes, julio 07, 2006

Retratos (3)

"Repartirás bondad. Los que te rodeen serán más felices y mejores. En torno a ti habrá menos dolor... Pero nadie se dará cuenta (ni siquiera tú). Todos aceptarán tu bondad como algo habitual y cotidiano en lo que casi no se repara."
Este don le concedieron las hadas el día de su nacimiento. Y desde entonces ha sido un regalo secreto para los que la rodeamos. (Aunque no nos damos cuenta de ello.)

Etiquetas:

martes, julio 04, 2006

De la cortesía en la blogosfera

Nunca fui muy bueno en el uso de las normas de cortesía. Y no porque no tenga un corazón cortés.
La culpa la tienen mi timidez y lo poco claras que son las normas, que, además, cambian continuamente (en el tiempo y en el espacio).
De niño, me escondía debajo de la mesa camilla si venían visitas. Y era capaz de pasar largas horas sin ir a dormir o a cualquier otro sitio que requiriera pasar por delante de la sala, que era donde se recibía a las visitas. (Menos mal que el cuarto de baño no cumplía este requisito.) Mis hermanos no eran muy distintos a mí en este aspecto por lo que mi conducta me parecía normal y no aprendí a la edad que había que aprenderlo ese complejo lenguaje que son las normas de urbanidad. Después, para mí han sido siempre como una lengua extranjera –algo que se puede aprender pero que nunca se manejará con la soltura con que lo hace un nativo-.
El segundo problema es lo que cambian. Mis profesores eran don Fulano o don Mengano y se les trataba de usted; cuando entraban en clase nos poníamos de pie y no nos sentábamos hasta que nos daban permiso para ello. Cuando el profesor fui yo, la primera pregunta que me hicieron los alumnos fue si me podían llamar Edu. Una compañera (muy querida) trata a los alumnos de usted. Ella, que es la bondad personificada, dice que es por controlarse y no maltratar de palabra a ningún alumno en un momento de enfado. Sus alumnos, sin embargo la tratan de .

Esta inseguridad que siempre he tenido la he trasladado ahora a la blogosfera donde además soy novato. Trato de aprender de los más veteranos pero los usos son muy variados.
El señor de Portorosa no me sirve como modelo. Si mi madre leyera blogs diría de él que es todo un caballero: educado en las formas y educado en el espíritu (él sí que tiene un corazón cortés). Trato de copiarle su educación en el espíritu, pero si le copiara las formas me parecería que le estaba plagiando porque parece que van indisolublemente unidas a su personaje.
Alicia Lidell es muy distinta. A poco que te pongas ceremonioso te llama señorita remilgada. Tampoco tiene reparos en llamarte fósil. A mí me encanta la señorita Lidell. La primera vez que se dirigió a mí lo hizo con un “mira, malambruno...” familiar y confianzudo, que a mí, que entonces era todavía más invisible de lo que lo soy ahora, me dejó cautivado. Pero claro, no es lo mismo que te llame señorita remilgada una jovencita victoriana, que te lo llame un gigante.
Las formas de Asmadeus son estupendas pero inimitables. Esa manera de ensartar barbaridades con un tono de caballero de otra época sólo valen para el demonio quijotesco que es él.
Kafkaprocesado hace una síntesis perfecta de registro formal e informal. Usa siempre el usted (creo) y nunca parece que lo esté usando. Escribe demasiado bien para poder imitarle.
Alexandrós es demasiado amigo para que las formas importen. (Es con el único que no me planteo que formas emplear ni que formas emplea él.)
Podría seguir... la timidez (me parece) de Buttercup tiene un encanto al que soy sensible...y la concisión de Niha...
Pero ya veo que entre los blogueros no voy a encontrar unas normas de urbanidad que usar, porque como escritores que son, no usan de manera rutinaria ningún lenguaje, sino que le dan un sesgo personal, sin validez general.
Y sigo con mis dudas: ¿debo emplear el o el usted?, ¿se deben contestar siempre los comentarios?, ¿cuáles sí y cuáles no?, ¿dónde contestar, en tu blog o en el del comentarista?...

Etiquetas:

sábado, julio 01, 2006

Películas versus películas (2)

Imagino a Fernando León de Aranoa meditando después de ver Full monty. La película le ha gustado mucho pero le ha dejado insatisfecho. La devastación que produce el paro está muy bien reflejada (el principio de la película le parece magnífico) pero en ella el paro es como una desgracia natural, como una riada o la erupción de un volcán. Y le parece (a sus convicciones ideológicas les parece) que las cosas no son así... que se está escondiendo algo... que se está escamoteando a los culpables. Tampoco le satisface el final. Es un final feliz para contentar al público (que había sufrido mucho al principio) pero que reblandece la denuncia, porque en última instancia las cosas salen suficientemente bien: los que tenían sus vidas privadas destruidas las recomponen y el único cuya vida privada se hunde, consigue trabajo. (No era, pues, tan fiero el león del paro.)
Aranoa decide dar la replica a esos fallos y el resultado es Los lunes al sol.
En ella los astilleros se cierran porque especuladores sin escrúpulos cierran una empresa viable sin tener en cuenta que arrojan al paro a multitud de familias. Aquí, sí hay culpables. La defensa (no hay problemas que solucionar, sino enemigos contra los que luchar) es permanecer firmes y unidos y no dejarse engañar ni comprar por el plato de lentejas de unas míseras indemnizaciones. (¡Ay, si todos hubieran tenido el valor y la clarividencia de Javier Bardem!)
Además, no va a tranquilizar al público con un manido final feliz. Por lo menos una de las historias debe de servir de aldabonazo en las conciencias y así, uno de los parados, después de ser abandonado por su mujer y vivir en la depresión y en la miseria acaba tirándose por la ventana. Las demás historias se dejan en el aire, inconclusas.

*

A pesar de mi admiración por el director de Familia, Los lunes... no me parece una película lograda. Para mi gusto, lo que en ella es excelente (que no es poco) ya estaba en Full monty y los errores están en donde intencionadamente se aparta de ella.
Dice Borges que un autor no debe exponer sus ideas en sus obras; que en el momento en que lo hace deja de ser el dios que rige los destinos de los personajes para ser el adversario dialéctico del lector (en este caso, del espectador); que a un autor le está permitido crear la fábula, pero no la moraleja. [A lo mejor no es Borges quien dice esto último, recordad lo que advertí de mi memoria creativa]. Creo que este es su principal fallo, Javier Bardem aparece demasiado claramente como el portavoz del director, y su mensaje me parece demasiado simple, a pesar de que oyéndoselo exponer las chicas jovencitas queden enamoradas.

*

Espero que la creatividad de mi memoria no haya falsificado ningún dato esencial; por lo menos, que el director de Los lunes... tenga ese nombre tan hermoso: Fernando León de Aranoa.

*

Añadido: aunque después de todo no he hablado mucho de Full monty, quiero dejar constancia de que me parece una magnífica película. Y de que viéndola sufrí lo indecible y también me reí hasta que me dolió todo el cuerpo y también salí aliviado a pesar de que me reafirmé en la idea de que, como sabían los clásicos, somos juguetes del destino.

Etiquetas:

eXTReMe Tracker Creative Commons License